Quienes hacemos o aspiramos a construir un modelo político, debemos adoptar una postura, una línea de gestión y de conducta que se deberá reportar a los principios que se detallan a continuación:
ü Tener una mirada prospectiva, una visión anticipatoria de los problemas que pueden emerger, para consolidar la mejor solución superadora de las situaciones. Con ello se evita “cabalgar” sosteniéndose sobre las circunstancias, concretando sólo alternativas que únicamente posibilitan mermar o amortiguar un impacto negativo.
ü Aceptar que la solución a lo grupal debe prevalecer a la agobiante tarea de construir soluciones para lo individual.
ü Comprender el concepto de bien común, para asumir responsabilidades y gestionar, desde todas las aristas o dimensiones de ese significado.
ü Hacer emerger los problemas endémicos estructurales, ponerlos a rodar fuertemente en la opinión pública, para avanzar estratégicamente sobre la multiplicidad de causas y dar respuestas satisfactorias al conjunto de la sociedad.
ü Asumir que los recursos siempre son escasos, por esto se necesita austeridad y raciocinio en el uso de todos ellos, aprovechar al máximo su maleabilidad y alternatividad, para disponerlos y aplicarlos de la mejor manera.
ü Propiciar la creación de las condiciones básicas para el desarrollo, concretando fuertes pilares, que sostendrán al sector productivo, de los embates que deberá soportar ante el surgimiento de dificultades de distinta naturaleza.
ü Priorizar el desarrollo del conocimiento y de la actividad cultural en la comunidad. Buscar la mejora continua de los aprendizajes y de la capacidad de adaptación, por adecuación o apropiación de nuevas competencias.
ü Estar a la vanguardia de las transformaciones e innovaciones, alternativas de desarrollo para la adaptación y progreso, que requiere una sociedad que vive y sufre un mundo en incesante y continuo cambio.
ü Obtener información significativa y desarrollar una actitud persistentemente evaluadora, como fuente necesaria e indispensable para la toma de decisiones.
ü Efectivizar una gestión con verdadera vocación de servicio, donde la contención y la atención a cada uno de los sectores de la sociedad, sea una impronta y un propósito.
ü Activar los mecanismos de participación, integración y cooperación, para solidificar la red social y dotarla de alternativas válidas para su desarrollo.
ü Desarrollar y ejecutar un plan estratégico de acción, propuesta de transformación, con el fundamental objetivo de construir y consolidar una realidad mejor, tanto para el mediano como para el largo plazo.